Ciencia e innovación
CL1 pone neuronas humanas en un chip, pero no es un PC cualquiera
CL1 combina neuronas cultivadas, silicio, soporte vital y una API en Python. Entiende cómo funciona el ordenador biológico, para qué puede usarse y qué límites y cuestiones éticas aún lo rodean.
Por Ederson Andrade · 29 de agosto de 2026 · 11 min de lectura

CL1 parece sacado de una historia de ciencia ficción: neuronas humanas crecidas en el laboratorio crecen en un chip, reciben señales eléctricas de software y devuelven impulsos que pueden alterar un entorno digital. Cortical Labs presenta el equipo como el primer ordenador biológico comercial en el que es posible desplegar código.
La descripción llama la atención, pero necesita traducción.CL1 no es un cerebro en miniatura, no ejecuta Python dentro de celdas, y no reemplaza a un portátil ni a una GPU.Es una plataforma híbrida de investigación que reúne tejido neuronal vivo, una variedad de microelectrodos, electrónica convencional, software y un sistema de soporte vital.
El objetivo inmediato no es abrir hojas de cálculo ni entrenar a un chatbot. Es permitir a los investigadores estudiar, en tiempo real, cómo las redes de neuronas responden a estímulos, cambian su comportamiento y se ven afectadas por enfermedades o medicamentos. En 2026, la empresa también comenzó a ofrecer acceso remoto a través de Cortical Cloud, reduciendo la necesidad de mantener equipos y cultivos celulares en cada laboratorio.
¿Qué hay dentro de CL1?
En el centro del sistema hay una cultura de neuronas sobre una matriz de microelectrodos. Estos electrodos forman un puente bidireccional: envían pulsos eléctricos a la red biológica y registran las llamadasClavos, descargas utilizadas por las neuronas para comunicarse.
Las células se encuentran en una solución rica en nutrientes. Un circuito de perfusión controla las condiciones necesarias para la supervivencia del cultivo, incluyendo la circulación del medio, la temperatura, los gases y la eliminación de residuos. Según Cortical Labs, este soporte puede mantener las neuronas viables hasta seis meses.
En torno a la parte biológica, todavía existe mucha computación tradicional. Procesadores, firmware y software organizan los estímulos, registran la actividad eléctrica y ejecutan el entorno con el que interactúa la cultura. El equipo también almacena aplicaciones y grabaciones y ofrece una pantalla para monitorizar el estado del sistema.
Por lo tanto, "ordenador biológico" no significa intercambiar todo el silicio por celdas. CL1 es un sistemaBiosilicio: cada parte realiza una función diferente, y el resultado depende del lazo cerrado entre ellas.
Cómo el software se comunica con las neuronas
Cortical Labs llama biOS al sistema que crea el mundo simulado presentado a la cultura neuronal. La información de este entorno se convierte en patrones de estimulación eléctrica. La respuesta de las neuronas es leída por los electrodos, interpretada por el software y utilizada para actualizar la simulación. El nuevo estado produce otros estímulos, cerrando el bucle.
Imagina un agente simple que necesita mover un objeto a la izquierda o derecha. El programa puede representar la posición mediante pulsos aplicados a diferentes grupos de electrodos. Luego asocia patrones de actividad neuronal con una acción. Cuando el resultado cambia, el sistema devuelve una nueva secuencia de señales. Repetida muchas veces, esta interacción permite observar si la red cambia su respuesta a la experiencia.
La parte programable queda expuesta por elCL API, una biblioteca de Python. La documentación permite iniciar y detener grabaciones, detectarClavos, estimulan canales y ejecutan algoritmos de lazo cerrado. Los datos pueden registrarse en archivos HDF5 para su análisis posterior.
El mecanismo de reintentos puede funcionar a hasta 25.000 iteraciones por segundo, según la guía de la API, mientras que un documento técnico publicado en arXiv describe interacciones en bucle cerrado con una latencia inferior a un milisegundo. Esa velocidad importa porque la respuesta del software debe mantenerse al día con el calendario de la actividad neuronal.
Un ejemplo mínimo de la interfaz es así:
import cl
with cl.open() as neurons:
for instante in neurons.loop(ticks_per_second=1_000, stop_after_seconds=5):
for spike in instante.analysis.spikes:
print(spike.channel, spike.timestamp)El código no transforma cada neurona en una instrucción predecible. Abre una conexión con el equipo y reacciona a la actividad detectada. La red biológica sigue siendo ruidosa, variable y autoorganizada, bastante diferente de un procesador digital que debe repetir exactamente la misma operación.
Quienes aún no tienen acceso al hardware pueden usar el simulador SDK. La propuesta es desarrollar el experimento localmente y llevar el mismo código a un CL1 físico con pocos cambios. El simulador ayuda a preparar la lógica, pero no reproduce toda la variabilidad de una cultura viva.
De Pong a la Perdición
CL1 nació del trabajo que Cortical Labs presentó en 2022 con elCerebro de Platillo. En ese experimento, cultivos de neuronas humanas y roedoras se conectaron a una versión simplificada de Pong. Las señales eléctricas representaban la posición de la pelota, mientras que la actividad de la red controlaba la raqueta.
El estudio publicado en la revistaNeuroninformó que los cultivos cambiaban su comportamiento durante la interacción. La demostración no mostró que las células entendieran un videojuego como lo hace una persona. Mostró una adaptación medible dentro de un entorno construido para producir y recibir señales eléctricas.
En 2026, la empresa volvió a la función más conocida en la historia de la informática y lanzó una demostración deDoom run con un CL1 construido sobre la Nube Cortical.
Pong y Doom funcionan bien como demos porque hacen visible un ciclo abstracto entre estímulo, respuesta y consecuencia. Sin embargo, no son suficientes referencias para comparar el CL1 con CPUs, GPUs o modelos de inteligencia artificial. El rendimiento depende de cómo se convierte el juego en pulsos, qué acciones se extraigan de la cultura y cuánto participe el software convencional en el proceso.
Para qué puede ser útil CL1
La aplicación más concreta es en la investigación biomédica. Los cultivos derivados de células madre pluripotentes inducidas pueden preservar las características genéticas de un donante. Esto abre la puerta para comparar redes producidas por diferentes personas o crear modelos asociados a enfermedades neurológicas.
En lugar de fijarse únicamente en si una sustancia mata células o altera la activación espontánea, los investigadores pueden medir cómo afecta a una función durante una tarea: velocidad de adaptación, estabilidad de respuesta, retención de un patrón o recuperación tras una perturbación.
Las posibilidades incluyen:
- pruebas de compuestos en modelos de epilepsia y otras condiciones neurológicas;
- investigar cómo las redes neuronales biológicas forman y reorganizan las conexiones,
- comparar las respuestas de cultivos con características genéticas distintas,
- desarrollar interfaces biohíbridas para sensores, robótica y control adaptativo;
- estudiar qué mecanismos hacen que los sistemas biológicos sean eficientes con pocos ejemplos.
Cortical Labs también presenta el equipo como una alternativa a las pruebas en animales. La plataforma puede reducir el uso de animales en algunos pasos y producir datos directamente en células humanas, pero esto no hace que sea automático reemplazar todos los modelos. Cada ensayo aún debe demostrar reproducibilidad, relevancia clínica y la capacidad de predecir lo que ocurre en un organismo completo.
De la máquina de laboratorio a la Nube Cortical
El CL1 fue anunciado en marzo de 2025. En ese momento, elIEEE Spectrumse informó de un precio de 35 mil dólares por unidad y acceso remoto semanal como alternativa para equipos sin infraestructura de cultivo celular. El valor actual no aparece públicamente en la página de compra consultada, por lo que el precio de lanzamiento no debe tratarse como una cotización actual.
Mantener las neuronas vivas requiere mucho más que conectar el dispositivo a la toma. Un comprador físico necesita personal formado, procedimientos de bioseguridad, entradas, control de calidad y una aprobación ética adecuada para trabajar con líneas celulares. La propia empresa informóIEEE Spectrumque el equipo no estaba hecho para uso doméstico.
Cortical Cloud transfiere esta operación a la infraestructura de Cortical Labs. El usuario accede a los cuadernos Jupyter en el navegador y envía código a través de una biblioteca Python a CL1s remotos. La página oficial indica que la plataforma estará disponible en 2026 y permite realizar experimentos sin comprar ni mantener un dispositivo.
En marzo de 2026, elBloomberginformó de la presentación de una pequeña instalación de computación biológica en Melbourne y la construcción de otra en Singapur. Llamar a estos arreglos "centros de datos" muestra la ambición de escalar el servicio, pero no significa que ya ofrezcan la capacidad o versatilidad de un centro de datos convencional.
¿Y la promesa de bajo consumo?
Las neuronas operan con señales eléctricas mucho menores que las utilizadas por chips de alto rendimiento (high performance). Cortical Labs afirma que sus redes aprenden con menos datos y utilizan una fracción de la energía requerida por las tecnologías tradicionales. El equipo también condensa soporte vital, grabación y aplicaciones en una unidad compacta.
El potencial de mejora es relevante, pero las comparaciones deben utilizar la misma tarea, el mismo nivel de precisión y todos los costes del sistema. Las bombas, el control de temperatura, la fabricación de cultivos, los insumos y el reemplazo de celdas también forman parte del proyecto.
En las páginas y estudios consultados para este artículo, no existe ningún benchmark público estandarizado que muestre que un CL1 supere al hardware convencional en consumo para una carga de trabajo global equivalente. Por ahora, la eficiencia debe entenderse como una hipótesis prometedora y un tema de investigación, no como una prueba de que los ordenadores biológicos están preparados para resolver la demanda energética de la IA.
Una cultura neural no es una persona
El vocabulario que rodea a esta tecnología puede crear una imagen errónea. CL1 no contiene un cerebro humano completo. Es un cultivo neural sin cuerpo, órganos sensoriales, anatomía cerebral ni la organización de miles de millones de células presentes en el sistema nervioso humano. También es importante no confundir automáticamente este cultivo bidimensional con un organoide cerebral tridimensional.
Esto no pone fin a la discusión ética. Incluye el consentimiento de quienes donaron las células originales, el uso comercial de cepas humanas, la supervisión de experimentos y la posibilidad de que los sistemas futuros se vuelvan mucho más complejos.
El artículo de DishBrain utilizó el término "sentiencia" en un sentido operativo vinculado a la capacidad de responder a impresiones sensoriales. La elección fue cuestionada por otros neurocientíficos, que consideraban insuficientes las pruebas de inteligencia o conciencia emergente. Un análisis publicado enÉtica en Ciencia e IngenieríaConcluyó que el experimento no ofrece pruebas claras de sufrimiento artificial, pero abogó por la cautela a medida que estos sistemas evolucionan.
La postura más responsable hoy en día se sitúa entre dos exageraciones: no hay evidencia de que la cultura CL1 tenga una conciencia o experiencia subjetiva comparable a la humana; al mismo tiempo, incorporar tejido neuronal vivo en sistemas interactivos justifica un monitoreo ético continuo, criterios transparentes y límites que pueden cambiar con la complejidad de la tecnología.
Lo que aún limita los ordenadores biológicos
El desafío más inmediato es la variabilidad. No nacen dos cultivos idénticos, cambian con el tiempo y tienen una vida útil limitada. Un experimento necesita separar el aprendizaje real del ruido, el deterioro, las diferencias entre lotes y los efectos del propio protocolo de estímulo.
También existe un cuello de botella en la interfaz. Cientos de miles de células pueden formar conexiones enriquecedoras, pero el software observa y estimula esta actividad a través de un conjunto mucho más pequeño de electrodos. Aumentar el número de neuronas no incrementa automáticamente la información útil que entra y sale del sistema.
Otros límites son igualmente importantes:
- Todavía falta tareas estandarizadas que permitan comparar culturas, algoritmos y chips;
- los resultados deben ser reproducidos por laboratorios independientes;
- Las aplicaciones comerciales más allá de la investigación siguen siendo experimentales;
- mantener el tejido vivo genera costes y fallos que no existen en el hardware convencional;
- Escalar la plataforma requiere conciliar biología, fabricación, software y gobernanza ética.
El CL1 resuelve una parte importante de este problema empaquetando instrumentos que anteriormente requerían monturas especializadas. Un artículo de 2025 enNature Reviews Bioingeniería, firmado por el científico jefe de Cortical Labs, describe la plataforma como un dispositivo escalable para interactuar con culturas neuronales de circuito cerrado con soporte vital integrado. El vínculo del autor con la empresa se indica en la propia publicación y debe tenerse en cuenta al interpretar las perspectivas presentadas.
Por qué CL1 importa incluso sin cambiar el ordenador
El avance de CL1 no está en demostrar que las neuronas vencen al silicio. Es en convertir un complejo conjunto de laboratorio en una plataforma que puede ser programada, repetida y accedida por más investigadores.
Si esta estandarización funciona, podría acelerar los estudios sobre plasticidad, enfermedades y fármacos, y permitir comparaciones que hoy son difíciles. También crea un nuevo ámbito para los desarrolladores: escribir entornos y protocolos que puedan intercambiar información con redes vivas en tiempo real.
El resultado más interesante puede no ser un ordenador puramente biológico. Puede ser una clase de sistemas híbridos en los que la electrónica ofrece precisión y escala, mientras que las células proporcionan adaptación y dinámica biológica. CL1 es un intento comercial de poner esta combinación en un banco de estudio y ahora, detrás de una API en la nube.
Fuentes consultadas
- Cortical Labs: página web oficial de CL1
- Cortical Labs: Presentando Cortical Cloud
- API oficial de CL y documentación del simulador
- Libro técnico de CL API sobre arXiv
- Nature Reviews Bioingeniería: CL1 como plataforma para sistemas neuronales biológicos
- Naturaleza: Las neuronas en la cultura aprenden a jugar una versión de Pong
- IEEE Spectrum: Lanzamiento, arquitectura y precio inicial de CL1
- PubMed/Neuron: Respuesta crítica a las afirmaciones de inteligencia y conciencia
- Ética en ciencia e ingeniería: los retos éticos de DishBrain
- Bloomberg: Instalaciones de informática biológica en Melbourne y Singapur
- Cortical Labs en YouTube: demo de Doom en un CL1
Cálculo completado el 24 de agosto de 2026. CL1 y Cortical Cloud son tecnologías en evolución; las capacidades, la disponibilidad y los precios pueden cambiar.